Nunca pensé sentir tales emociones antes de enamorarme, y si al decidir hubiese sabido, sin lugar a dudas que hubiese escogido enamorarme, apesar que a veces la angustia se vuelve grande en tu ausencia, pero esas llamadas intermitentes los días domingos son como pequeños destellos de luz y de alegría en el día. Tu voz tan sobrecogedora que me alienta a salir por la puerta y golpear la tuya para darte un abrazo y un beso de esos que a ti tanto te encantan. Pero la realidad es otra y estoy atrapado aquí entre estas cuatro paredes, en un mar de cuadernos y de apuntes, tratando de estudiar y meter a mi cabezas fórmulas que dudo que tengan mucha utilidad en mi vida.
Pero existe una esperanza, y esa es que mañana volveré a ver tu rostro, tus ojos llenos de espectación y de amor, y mañana podré besar esos labios tan suaves y armoniosos. Realmente deseo tanto uno de tus besos ahora.
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